Río+20: conclusiones del Capítulo Argentino

Río+20: conclusiones del Capítulo Argentino

El Capítulo Argentino del Club de Roma estuvo presente en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río + 20, que tuvo lugar en Río de Janeiro, al cumplirse 20 años de la Cumbre de la Tierra.

Estuvieron allí presentes líderes mundiales y miles de entusiastas participantes del sector privado, ONG y grupos representativos de las diversas comunidades. Los objetivos anunciados no sólo eran importantes, sino también urgentes: reducir la pobreza, fomentar la equidad social y garantizar la protección del medio ambiente en un planeta superpoblado.

Entendemos que, si bien la Cumbre ha demostrado que hoy existe una sociedad con mayor conciencia de los problemas globalmente compartidos, y de la perentoriedad de dar solución a situaciones que se agravan sostenida y vertiginosamente, también ha demostrado que falta todavía mucho por hacer, por andar, por sanar, por superar. Lamentablemente, la desventaja que hoy se nos presenta es el tiempo que ha comenzado a correr en descuento.

En lo que se refiere a dos propuestas principales, a saber, la de economía verde y la de la institución de una gobernanza mundial, la Argentina presentó su drástico rechazo a ambas.

Respecto de la economía verde, la Argentina se opuso criticando especialmente el establecimiento del etiquetado de los productos y la huella de carbono (la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por un individuo, organización, evento o producto) como medidor de sustentabilidad. De esta manera, suscribe a la posición del G- 77 y de China.

En cuanto a la gobernanza mundial traducida en la transformación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en una agencia autónoma., el gobierno argentino la rechazó al interpretar como una amenaza a la soberanía la imposición de estándares que deban cumplir todos los países. Por supuesto, China, el mayor contaminador del mundo, suscribió a esta tesis.

En relación con estos temas, entendemos que, por una lógica de la necesidad y bajo el imperativo de una ética de la subsistencia, el mundo se encaminará gradualmente hacia la implementación de una economía verde y de una gobernanza mundial. Pero esto no debe distraer de la observancia de la otra ética que exigen los tiempos: la multilateralidad, la equidad y la inclusión sin excepciones.

Por último, es nuestro parecer que el documento final El mundo que queremos, firmado por los líderes del mundo, ha dejado una sensación de frustración histórica al manifestar la incapacidad política para dar respuestas fundamentales. Haber reemplazado objetivos por compromisos es una metáfora del ejercicio de la política como expresión de deseo antes de como instrumento de acción.

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