II Foro Extraordinario: Educación para el siglo XXI

II Foro Extraordinario: Educación para el siglo XXI

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Estado del Foro

Tema: abierto
Concurso: finalizado

 

Fecha de realización

El concurso se realizó los días 27 y 28 de septiembre de 2012.

 

Exposiciones premiadas

BETTINA

Los cambios sociales en general, y en el entorno laboral y formativo en particular, repercuten directamente sobre el contexto educativo. La velocidad con la que se están produciendo las respuestas respecto a las necesidades educativas de la sociedad actual, muestra la insuficiencia y lentitud de la reacción por parte de los organismos e instituciones responsables

Considero que en la educación hoy , lo que se mantiene en gran medida obsoleto es el tema del tiempo , espacio y los agrupamientos, todos estos aspectos estructurantes de la educación y de una institución educativa , que influyen -de manera positiva o no- en el proceso de enseñanza y de aprendizaje.
La sociedad ha cambiado – a paso agigantados – desde que se consolido nuestro sistema educativo y “la escuela” en sí, no realizó cambios estructurales adecuados para ajustarse a esos cambios sociales.
La organización del tiempo, del espacio y los agrupamientos es un ejemplo de ello , que siguen igual-en su gran mayoría- que en la época de Sarmiento.
Cuando hablamos de tiempo y de espacio generalmente nos referimos al tiempo objetivo y al espacio físico, a la falta de material y recursos. Hoy esta a la vista que seguimos con bloques estandarizados de 80 minutos ò bloques de materias curriculares fragmentados, seguimos con el timbre que marca el inicio o fin de una clase…que marcan el tiempo áulico, con niños sentados en bancos alineados unos detrás de otros… espacios estandarizados para trabajar que se limitan a la sala o grado, seguimos con la idea que TODOS los alumnos hagan lo mismo al mismo tiempo, etc.
Ahora ¿que pasa en realidad con el tiempo de enseñanza y de aprendizaje? ¿Qué pasa con el tiempo que nuestros alumnos necesitan para hacer suyo este proceso? ¿Somos respetuosos de los tiempos de nuestros alumnos? ¿Que pasa con la organización del tiempo escolar? ¿ el espacio en la escuela es realmente un espacio educativo?

Para ello voy a citar a ROSA VÁZQUEZ RECIO que dice “El tiempo en la organización escolar no es la organización del tiempo; ésta es sólo una parte de ese tiempo en la organización educativa, que se corresponde con la planificación, los horarios y los calendarios. Lo que completa y caracteriza al tiempo en la organización es, precisamente, lo que siempre se ha omitido o ignorado, a saber, el tiempo de la conciencia, de la vivencia y de la experiencia; el tiempo de la historia, del diálogo, del conflicto. El tiempo en la organización escolar es más ambicioso, porque no se conforma con el tiempo objetivo; él es tiempo subjetivo. El tiempo escolar no es aquel que se expresa en cuadrículas que nos hablan de un antes y un después, sino es el de la vida que circula por todos los rincones de la organización escolar, sin atender a normas ni a regulaciones. Por supuesto, que esta manera de entender el tiempo exige, en gran medida, una manera de comprender y definir la organización escolar. Podríamos decir, que ésta tiene que ser conceptualizada como el mundo de la vida cotidiana de la escuela. Esta perspectiva asume la complejidad de la realidad de la organización escolar en la que no sólo intervienen aspectos estructurales sino también aspectos micropolíticos y culturales de la institución, así como determinantes normativos e ideológicos de la administración educativa.

Con respecto al espacio estoy convencida que implica mucho mas que lo edilicio… hablar de espacio implica hablar de interacciones y comunicación entre todos los que participan del proceso educativo. …”implica hacer suyo y de cada uno ese espacio donde estoy”,” implica aprendizaje.”
Todo lo que el alumno hace o aprende tiene lugar en un espacio que, por sus características , repercute en su aprendizaje con distintos niveles de posibilidades y limitaciones para su desarrollo.
Como contexto de significados la organización del aula, relacionada con la distribución del equipamiento, tiene gran influencia en la acción educativa. Esto nos exige la toma de conciencia de que la organización de los ambientes influye en el logro de determinados aprendizajes. De esta manera el ambiente educativo, bien puede constituir un verdadero laboratorio que ofrece muchas y variadas experiencias o, contrariamente, puede convertirse en un lugar de actividades rutinarias que no motivan la participación activa de los alumnos.
Es importante convertir el espacio en un recurso didáctico en el que se aproveche al máximo los recursos de los que disponemos, con la finalidad de incrementar la motivación por aprender, explorar, investigar y descubrir, ampliando el repertorio de experiencias que siempre hemos considerado con nuevas oportunidades, enriqueciendo la dotación de recursos y materiales pedagógicos con elementos que favorezcan la integración de los aspectos cognitivos,motores, sociales, emocionales, comunicativos e interactivos, etc-. Seria positivo poder reflexionar sobre cual es la importancia del espacio, como condición que favorece las relaciones entre alumnos, profesores, etc y si consideramos al espacio como contexto de aprendizajes y de significados.
El tiempo y el espacio cobran sentido en función de los agrupamientos que se van produciendo en el acto de enseñar y aprender. Los agrupamientos, tanto de los docentes como de los alumnos, muestran el modo en que estos se relacionan. También se encuentran íntimamente ligados con el logro de los aprendizajes y con el clima institucional.
Nuestro desafío como docentes es que debemos reflexionar sobre la forma de configurar el tiempo y los espacios- educativos-, ya no en función de un modelo único, sino de uno que se ajuste a las demandas de los alumnos de hoy.

 

MAR

Hace tiempo que tengo la inquietud sobre el rol que puede jugar la educación en la construcción de modelos de organización globales sustentables, es decir un modelo socioeconómico que converja al equilibrio sostenible, balanceando recursos disponibles presentes y futuros con expectativas individuales y colectivas.
Es evidente y cada vez más tangible el esfuerzo que desde organizaciones globales se realiza para propender a un esquema de organización global que sea sustentable, con principal énfasis en estos años en los aspectos ambientales.
No hay dudas de que la sustentabilidad ambiental, alimentaria, sanitaria, por mencionar los principales rubros, son aspectos de una importancia incontrastable puesto que, en el extremo, ponen en juego la continuidad de la existencia humana. De hecho están instalados con gran visibilidad en la agenda de organismos multilaterales y agrupaciones ambientales independientes.
Ahora bien, paradójicamente estos conceptos no tienen un rol relevante en los programas educativos, ni hay consenso global en como homogeneizarlos para que se conviertan en un motor del cambio, tampoco su inclusión en la agenda global como sujeto de debate y necesario acuerdo.
Depositar en la educación expectativas positivas para corregir conductas globales parecería ser un muy buen negocio. Al menos lo es desde mi óptica. La educación tiene un efecto multiplicador. La educación de calidad obliga a mantener perfectamente formados y actualizados a los docentes. Debe incluir a los padres, para estar a la altura de las circunstancias acompañando el proceso de aprendizaje de sus hijos, haciéndolos parte de un nuevo esquema educativo. Tiene un efecto contagio entre vecinos, amigos, colegas, buscando “nivelar hacia arriba” ante situaciones que marquen diferencias de comportamiento social, procurando no quedar excluidos. Este efecto multiplicador de la educación, si no es considerado y administrado adecuadamente, subestima el real impacto de la sociedad educada sobre los aspectos en los que se la educó. Quiero decir con esto que la educación en materia de sustentabilidad puede tener efectos positivos insospechados sobre un problema que hoy desvela (al menos en las discusiones multilaterales), a los gobiernos.
Adicionalmente, es imposible disociar los conceptos de sustentabilidad de la ética en el comportamiento. La educación en los primeros años de formación, deja huella imborrable en la personalidad del individuo, la ética debe formar parte del proceso educativo formal del individuo. Muchos de los aspectos de sustentabilidad parten de darle un marco ético al comportamiento individual y colectivo. Desde los hábitos de consumo, pasando por evitar el derroche de recursos, tanto como la toma de conciencia sobre el impacto ambiental de cada una de nuestras decisiones, pueden ser motorizados desde la ética del comportamiento. Quien privilegie estos conceptos por sobre la necesidad irracional de consumir, acumular y mostrarse sin medir la “huella ecológica” de su conducta, evidentemente pone en juego altos valores éticos. Estos valores éticos deben ser también transmitidos en un proceso educativo precoz.
En definitiva, la educación del siglo XXI debe necesariamente incorporar de modo articulado, global y homogéneo el conocimiento sobre las conductas, mecanismos y estilos de vida que conduzcan a la sustentabilidad. La ética como plataforma y base de apoyo de estos aspectos también es imprescindible en el esquema educativo presente y del futuro inmediato. Ella le dará robustez al comportamiento llevando de modo voluntario a niveles razonables las expectativas individuales y colectivas en relación al consumo sin límites e irracional al que somos expuestos día a día.

Devolución

El Capítulo Argentino del Club de Roma agradece la participación de los expositores y de quienes han acompañado la lectura de sus presentaciones.

Las ponencias nos suscitaron las siguientes reflexiones:

 

bettina

Es un aporte interesante la sugerencia de plantear alternativas al modelo educativo que consiste en que todos hagan lo mismo al mismo tiempo. El mejoramiento de la relación entre las dinámicas de la enseñanza y las dinámicas del aprendizaje puede significar un progreso hacia un sistema de enseñanza más agradable y más eficaz.

Efectivamente cada individuo tiene su propio tiempo para aprehender lo impartido por el maestro. Sin embargo, el funcionamiento básico de los sistemas de enseñanza se basa en impartir conocimientos a un grupo de individuos considerado homogéneo, prestando menos atención a la guía y la asistencia tête-a-tête maestro-alumno, que es, precisamente, donde el maestro aprende a ajustar sus modos de enseñanza y donde descubre el tiempo que cada individuo necesita para el aprendizaje.

Si resulta razonable orientar los sistemas de enseñanza hacia el ideal de la autorrealización del individuo, entonces es oportuna la modernización de las técnicas de enseñanza para que sean más adecuadas a la estimulación de dicho fin, desde los niveles escolares iniciales. La estimulación en este sentido puede ser una buena manera de respetar las particularidades propias de cada alumno.

Uno de los desafíos de los nuevos modelos educativos será el de conjugar mejor la transmisión de conocimientos con el dedicado acompañamiento de los individuos en pos de su pleno desarrollo.

Por lo demás, el equilibrio entre la interacción maestro-grupo y la interacción maestro-alumno puede optimizarse en un ambiente agradable y pacífico libre de aspectos que puedan suscitar violencias, aburrimiento y malestar.

 

MAR

Efectivamente la educación para la sustentabilidad no ocupa todavía un lugar de relevancia en los modelos educativos. Por eso, resulta lógico suponer efectos positivos insospechados si la educación en este tema pasara a ocupar el lugar que debería otorgársele, mucho más si consideramos la situación extremadamente crítica del medio ambiente.

Cabe suponer que un individuo educado en la sustentabilidad no sólo habrá de desarrollar un comportamiento respetuoso para con el medio ambiente, sino que muy posiblemente abrirá un nuevo horizonte de ideas que sirvan al progreso humano en todos sus aspectos.

Hoy no se cuestiona la necesidad de adoptar un comportamiento sustentable porque la situación ambiental crítica así lo requiere. Igualmente necesario, y urgente, es el comportamiento ético del hombre con sus semejantes. Educar a los individuos para una vida sustentable y ética es un imperativo de nuestros tiempos.

La autorrealización, arriba mencionada, y el discernimiento ético, deben ser estimulados con la misma intensidad desde los niveles educativos iniciales, pues la autorrealización por sí sola, disociada del comportamiento ético, puede provocar los mismos desequilibrios que se quieren evitar.

La incorporación de estos aspectos en los modelos educativos influirían ciertamente en la sociedad para llevar a cabo el cambio hacia un paradigma de vida sustentable, ético y con nuevas posibilidades de progreso humano, hoy difíciles de imaginar.

 

Ponencia premiada

Por las consideraciones hechas, el Jurado ha decidido, en esta oportunidad, premiar ambas ponencias.

Fotos

premio2Miguel Ryndycz

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