Huella Guaraní: turismo comunitario y producción regenerativa para fortalecer el territorio
En el área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, en Misiones, acompañamos a las comunidades Mbyá en una iniciativa que articula turismo comunitario, recuperación de la biodiversidad y producción de alimentos bajo monte. A través de la formación de guías comunitarios, la dotación de equipamiento e infraestructura esencial, el diseño de experiencias, y el desarrollo agroflorestas, Huella Guaraní busca fortalecer las oportunidades locales y promover formas de desarrollo vinculadas al cuidado del territorio en cuatro comunidades.
En el corazón de Misiones, la Ruta Provincial N.º 15 - El Soberbio - atraviesa un territorio extremadamente valioso y, a la vez, vulnerable. El ecosistema más biodiverso de Argentina, especies de alto valor de conservación, chacras productivas, áreas naturales protegidas y comunidades Mbyá conviven en el área de amortiguación de la Reserva de Biósfera Yabotí, uno de los últimos remanentes de Bosque Atlántico del planeta.
Allí se desarrolla el Corredor de la Huella Guaraní, un proyecto de turismo comunitario mbyá que acompañamos desde la Fundación Club de Roma Argentina, en alianza con La Ciudad Posible, en el marco de la iniciativa Impacto Verde, implementada por Redes Chaco con el apoyo de la Unión Europea, junto a comunidades y organizaciones que trabajan cotidianamente en este territorio.
El propósito del proyecto es fortalecer un modelo de desarrollo regenerativo, capaz de generar nuevas oportunidades para las comunidades mientras contribuye a mantener viva la biodiversidad, la cultura y los conocimientos profundamente vinculados al territorio.
El desafío es ir más allá de reducir impactos. Regenerar implica recuperar vínculos: entre las personas y la naturaleza, entre las generaciones, entre los saberes tradicionales y las nuevas oportunidades económicas. Significa pensar actividades capaces de dejar el territorio mejor de como lo encontraron.

En Huella Guaraní esta mirada se traduce en dos líneas estrechamente relacionadas: el fortalecimiento del turismo comunitario Mbyá y el impulso de formas de producción regenerativa que integran alimentos, biodiversidad y recuperación de los ecosistemas.

Turismo comunitario y regenerativo. Experiencias diseñadas desde las propias comunidades.
¿Cómo compartir una cultura sin convertirla en espectáculo? ¿Qué queremos mostrar a quienes llegan? ¿Qué conocimientos, espacios y prácticas queremos proteger? ¿Qué puede aprender un visitante después de caminar unas horas junto a un guía Mbyá?
Estas preguntas estuvieron en el centro del proceso de trabajo desarrollado junto a las comunidades Jejy, Jejy Mirí, Mandarina y Pindó Poty.
A través de talleres participativos, recorridos, capacitaciones y tutorías, las comunidades fueron identificando los elementos de su territorio que podían convertirse en experiencias significativas para quienes visitan la región: senderos entre grandes árboles, conocimientos sobre plantas medicinales, formas tradicionales de construcción, elaboración de artesanías, relatos alrededor del fuego, juegos tradicionales, aves, métodos de caza cultivos, cascadas, alimentos y diferentes maneras de comprender la relación entre las personas y la selva.
Las experiencias fueron pensadas para que el visitante pueda acercarse a una cultura viva, comprender parte de la cosmovisión Mbyá y descubrir la memoria, el conocimiento y el significado espiritual detrás de cada paisaje, arroyo y árbol.
El proceso estuvo acompañado por un amplio ciclo de formación que tuvo como resultado 14 guías comunitarios. Turismo regenerativo, interpretación del patrimonio, biodiversidad de la Selva Paranaense, flora nativa, plantas medicinales, avistaje de aves, astroturismo, seguridad en senderos, primeros auxilios, hospitalidad, comercialización y comunicación fueron algunos de los contenidos abordados.
El ciclo contó con la participación de más de 10 especialistas en distintas disciplinas que facilitaron la construcción de conocimientos técnicos combinados con los saberes tradicionales de las comunidades, y finalizó con un viaje de formación profesional a distintos puntos turísticos estratégicos de la provincia, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Uruguaí y reuniones con la Dirección de Turismo Indígena del Ministerio de Turismo de la provincia de Misiones.
Pero formar un guía no significa solamente transmitir información. Significa fortalecer la capacidad de cada comunidad para contarse a sí misma desde su propia voz.
Por eso, cada experiencia cuenta con un recorrido y un guion construido junto a sus protagonistas. No como un texto para repetir de memoria, sino como una herramienta que ayuda a organizar el relato, transmitir conocimientos con responsabilidad y definir colectivamente qué se comparte y qué permanece dentro de la comunidad.
Así, el turismo se convierte también en una herramienta para mirar nuevamente el propio territorio, recuperar historias, transmitir saberes a los jóvenes y generar oportunidades de trabajo vinculadas a la conservación.
La comunidad deja de ser un escenario para el visitante y se convierte en protagonista de la experiencia.
Hacer posible la experiencia. Infraestructura, equipamiento y herramientas para llegar a nuevos visitantes
El diseño de las experiencias y la formación de los guías fueron acompañados por acciones orientadas a mejorar las condiciones concretas para recibir visitantes en el territorio. El proyecto trabajó en el fortalecimiento de infraestructura básica, equipamiento para los guías y espacios para la recepción y comercialización, buscando que las comunidades cuenten con mejores herramientas para operar las experiencias de manera segura, organizada y profesional.
Esto incluye equipamiento para interpretación de la naturaleza, seguridad y primeros auxilios, indumentaria para los guías, guías de especies de fauna y flora nativa, mejoras en espacios de recepción y encuentro y cartelería interpretativa construidos con materiales reciclados, y soluciones para la exhibición y venta de artesanías, entendiendo que cada visita también puede fortalecer otras economías familiares vinculadas a la cultura local.
Contar huella guaraní
Consolidar un corredor turístico comunitario también requiere hacerlo visible. Por eso, otra línea de trabajo estuvo orientada a construir herramientas de comunicación y promoción compartidas, capaces de presentar las distintas experiencias como parte de un mismo territorio y una misma identidad.
Se desarrolló el sitio web de Huella Guaraní y un catálogo de experiencias que reúne la oferta de las comunidades y facilita su difusión entre visitantes, alojamientos, operadores y actores del sector turístico. Estas herramientas se complementaron con acciones junto a creadores de contenido como @camila ibarra @masrutapor favor y @anto fonte, generación de fotografías y piezas para redes sociales y producciones audiovisuales destinadas a mostrar el territorio, sus protagonistas y las experiencias desde una mirada respetuosa de la identidad Mbyá.
Más que promocionar un destino, el desafío fue construir una narrativa común: hacer visible un territorio donde la experiencia turística nace del encuentro entre selva, cultura y comunidad, y donde son sus propios habitantes quienes comienzan a contar la historia.
Producir regenerando. Agroflorestas para recuperar biodiversidad, suelo y autonomía.
En esta región, la selva ha sido históricamente fuente de alimento, medicina, materiales y conocimientos para las comunidades Mbyá. Al mismo tiempo, la transformación del paisaje y la degradación de los sistemas productivos plantean nuevos desafíos para las familias que viven en el área de amortiguación de Yabotí.
Por eso, otra de las líneas de trabajo de Huella Guaraní busca fortalecer modelos de producción capaces de producir alimentos mientras recuperan funciones ecológicas.
En la escuela de la comunidad Jejy desarrollamos una agrofloresta comunitaria de 40 x 40 metros, concebida como un espacio productivo, demostrativo y de aprendizaje.
En una misma parcela se incorporaron 150 árboles nativos, especies frutales y hortalizas, junto con prácticas orientadas al enriquecimiento y recuperación del suelo. La propuesta busca imitar algunos de los procesos naturales de la selva: diferentes especies compartiendo el espacio, distintos estratos de vegetación, cobertura permanente del suelo y una diversidad capaz de aumentar progresivamente la resiliencia del sistema.
La experiencia también recupera una lógica que no es ajena a las comunidades. La convivencia de diferentes cultivos, el aprovechamiento de los ciclos naturales y la diversidad forman parte de prácticas que han acompañado históricamente la relación Mbyá con el territorio.
La agrofloresta fue desarrollada junto a la Cooperativa Agrícola Monte Nativa y La Ciudad Posible, articulando conocimiento técnico, participación comunitaria y saberes locales.
Además de producir alimentos, el espacio busca convertirse en una escuela viva: un lugar donde niños, jóvenes y familias puedan observar cómo evoluciona el suelo, reconocer especies, experimentar nuevas asociaciones productivas y fortalecer conocimientos que permitan imaginar otras formas de producir en el área de amortiguación de la Reserva.
Un mismo territorio, una misma mirada
Turismo comunitario y agroflorestas pueden parecer actividades diferentes. En Huella Guaraní forman parte de una misma estrategia.
Ambas parten de una pregunta común: ¿cómo generar mejores oportunidades para las personas mientras fortalecemos el territorio que hace posibles esas oportunidades?
Un visitante que aprende por qué un árbol es importante para la cultura Mbyá, un joven que encuentra en el guiado una posibilidad de trabajo, una artesana que comercializa sus piezas directamente, una parcela que vuelve a incorporar árboles nativos y un suelo que recupera fertilidad son distintas expresiones de un mismo proceso.
Regenerar significa trabajar para que haya más biodiversidad, más conocimientos vivos, más identidad, más arraigo y mejores condiciones de vida.





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