Barrios informales

Las villas, barrios o asentamientos informales, son emplazamientos en los que viven al menos 8 familias agrupadas o contiguas, y en los que más de la mitad de ellas no cuenta con título de propiedad del suelo ni acceso regular a dos (o más) de los servicios básicos. En nuestro país, existen más de 4.000 de estos asentamientos informales, y en conjunto, ocupan más de 300km2 del territorio nacional.

En total, más de 3.000.000 de personas viven hoy en en barrios informales, lo que representa más de 7% de la población del país. Lejos de revertirse, esta situación de vulnerabilidad e informalidad continúa en proceso de expansión: casi un cuarto de todos los asentamientos del país, fueron generados en los últimos 8 años.

Casi la mitad de estos asentamientos se encuentran ubicados en el conurbano bonaerense y,  junto a la Ciudad de Buenos Aires, ambos distritos albergan los asentamientos más grandes y poblados.

Desde el Capítulo Argentino del Club de Roma – junto a diversas instituciones públicas y privadas- trabajamos para la transformación de este contexto. Para ello, realizamos estudios de relevamiento y diagnóstico, aplicamos proyectos de acupuntura urbana y reconvertimos espacios comunitarios, siendo uno de los objetivos  identificar oportunidades con potencial de ser replicadas a mayor escala.

Diagnóstico y Energías Renovables - Barrio 31
Biosistema Urbano - Villa 15
Acupuntura Urbana - Villa 20

Con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), desarrollamos un diagnóstico de edificios de interés social en el Barrio 31 para determinar el potencial de implementación de energía solar térmica para calentamiento de agua de uso sanitario, así como identificar oportunidades para asegurar un uso más eficiente de la energía utilizada para cocinar (comedores comunitarios).

 

De un total de treinta y un organizaciones de base relevadas,  por medio de un diagnóstico socio-técnico y la implementación de una metodología multicriterio, se seleccionaron dos organizaciones: el comedor “Los Pichones”, y el jardín de infantes “Sueños Bajitos”, cuyas características las destacaron para el desarrollo de una segunda instancia del proyecto. Esta consistió en la instalación de dos equipos solares térmicos de tecnologías diferentes (uno de placa plana y otro de tubos de vacío), con la respectiva capacitación a los referentes de las organizaciones.

Por último, el proceso incluyó el desarrollo e implementación – actualmente en curso – de un sistema de monitoreo ad-hoc, para cuantificar los beneficios económicos, energéticos y ambientales de los equipos instalados, y su comparativa en término de eficiencia energética.

En articulación con la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión del GCBA y el Movimiento Agua y Juventud Argentina, desarrollamos el primer “Biosistema Urbano” de Villa 15. El proyecto contempló la transición integral a la sustentabilidad de un espacio comunitario barrial, el comedor En-Haccore, al cual asisten diariamente más de 350 personas.

 

El “Biosistema Urbano” abordó el tratamiento de los residuos desde una perspectiva innovadora, integral y ecosistémica. Se buscó recuperar el funcionamiento circular propio de la naturaleza, donde los desechos de un proceso, se reconvierten en insumos de otros, para transformar prácticas y representaciones en torno a los residuos en un espacio comunitario barrial. Enfatizando la importancia de un enfoque socio-ambiental, la incorporación de tecnologías al comedor se acompañó de actividades de sensibilización comunitaria y  capacitaciones para: promover nuevos hábitos y la apropiación del capital tecnológico, cultural y simbólico integrado al comedor; crear nuevas capacidades y habilidades profesionales; y generar, por medio de actividades abiertas, un puente de integración entre la ciudad formal e informal.

 

Las intervenciones y sus respectivas capacitaciones asociadas contemplaron la instalación de un colector solar; la incorporación de un biodigestor y compostera; el desarrollo de una huerta comunitaria urbana en cajones; la producción de hongos comestibles a partir de residuos celulósicos; el equipamiento de una huerta hidropónica; la incorporación de un punto de acopio de reciclables y de aceites vegetales usados; y el recambio de luminarias por tecnología LED.

 

El Biosistema funciona de forma tal que, actualmente, la cocina del comedor En-Haccore cuenta con acceso a alimentos  producidos en la huerta urbana en cajones, la huerta hidropónica y la huerta de hongos comestibles. El biofertilizante producido por el biodigestor se utiliza para abonar la compostera, haciendo  más eficiente el proceso de compostaje, y para fertilizar la huerta en cajones del comedor -al igual que el compost-. El biogás producido por el biodigestor se puede utilizar para hervir el agua que previamente ha sido calentada por el colector solar, de esta manera utilizando solamente energías renovables se puede obtener agua caliente para la cocción de alimentos que han sido producidos en la huerta del comedor. Se trata de un sistema circular en el cual los desechos del comedor se reconvierten en alimento y energía para conformar el primer “Biosistema Urbano de Villa 15”.

El proyecto, desarrollado en gestión asociada con la Subsecretaría de Hábitat e Incusión (SSHI) y el Movimiento Agua y Juventud Argentina, tuvo como objetivo la revalorización, revitalización y recuperación del espacio público comunitario ubicado en Chilavert y Araujo – destinado al arrojo de residuos sólidos urbanos- por medio de la aplicación de la teoría del ecologismo urbano, la acupuntura urbana.

 

La acupuntura urbana busca a través de  múltiples intervenciones en un recinto urbano existente modificar  las representaciones de la comunidad sobre lo que es permisible, deseable y posible, y así proporcionar puntos de transformación para una nueva trayectoria de desarrollo. Al modificar  el entorno varía la percepción que las personas tienen de él y asimismo, su vinculación y prácticas, creando una cadena de reacciones positivas.

 

El proyecto abarcó -por medio de un proceso participativo- el diseño e implementación de actividades de sensibilización e intervenciones puntuales. Para resignificar el espacio se buscó embellecerlo por medio de un mural participativo, incrementar su seguridad incorporando una baranda a la rampa existente, fomentar su apropiación mediante jornadas de limpieza y sensibilización barrial, y la realización de una obra de infraestructura en pos de garantizar un fácil acceso al contenedor de residuos. El conjunto de las intervenciones permitiría a los vecinos reconsiderar su vinculación con el espacio en pos de promover el correcto arrojo de residuos en Villa 20.