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Día del Ambiente 2024 - Reflexiones y desafíos para Argentina

Cada 5 de junio celebramos el Día Mundial del Ambiente, un día que nos invita a reflexionar sobre el estado de nuestro planeta y nuestras acciones para protegerlo. Este año, la ONU ha propuesto el lema “Nuestras tierras. Nuestro futuro. Somos la #GeneraciónRestauración”, resaltando la necesidad urgente de revertir el daño causado a nuestros ecosistemas naturales, restaurando las tierras, deteniendo la desertificación y fortaleciendo la resiliencia a la sequía.


Situación en Argentina 


Debido a la degradación ambiental, a nivel global, nos enfrentamos a una triple crisis ambiental de gran magnitud: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación son solo algunas de las problemáticas más urgentes. 


A pesar de ser uno de los primeros países de América Latina en declarar la emergencia climática en 2019, en Argentina las acciones concretas han sido limitadas. Al igual que en muchos otros países, enfrentamos desafíos ambientales que requieren de una acción conjunta y sostenida en el tiempo.

 

Cambio Climático


El cambio climático es una de las principales amenazas ambientales. Sus efectos se manifiestan en fenómenos climáticos extremos que son cada vez más frecuentes, como inundaciones, sequías y olas de calor, que impactan negativamente a diferentes actividades económicas, a la salud de las personas y a la disponibilidad de agua y otros recursos esenciales.


Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, 2023), la región de América Latina está experimentando un incremento en la temperatura promedio y cambios en los patrones de precipitación. Estas alteraciones afectan de manera directa a sectores como la agricultura, comprometiendo la seguridad alimentaria y los medios de vida de las comunidades rurales. 




Por otra parte, según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el país ha experimentado un aumento promedio de la temperatura de 1.5°C en los últimos 50 años (SMN, 2023). Esto provoca cambios en las tendencias climáticas de las distintas regiones del país, afectando el funcionamiento de los ecosistemas que nos proveen de múltiples servicios y bienes ambientales y también provocando eventos climáticos extremos que impactan directamente a la salud y vida de los argentinos. 


Pérdida de Biodiversidad


La biodiversidad es fundamental para la estabilidad de los ecosistemas y el bienestar humano. La deforestación, la expansión agrícola, la urbanización y la explotación no sostenible de los recursos naturales son las principales causas de la sexta extinción masiva de especies que el planeta está enfrentando. 


De acuerdo con el informe del Fondo Mundial para la Naturaleza o en sus siglas en inglés WWF de 2022, el índice Planeta Vivo registró para las regiones de América Latina y el Caribe una pérdida de la biodiversidad en un 94% de las especies monitoreadas. Este dato alarmante revela la importancia y urgencia de implementar medidas de conservación efectivas.


Argentina es un país rico en biodiversidad. Cuenta con 18 ecorregiones que se extienden a lo largo y ancho de su territorio, comprendiendo una alta variedad de paisajes, ecosistemas y especies. Entre los ambientes que albergan una alta cantidad de especies se encuentran nuestros bosques nativos. De los cuales, según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), hemos perdido más del 70% en las últimas décadas debido a la expansión agrícola y la tala ilegal (INTA, 2023). Si bien la Ley de Bosques fue un hito crucial en su protección, se debe seguir trabajando para que la misma se cumpla y logre su objetivo de efectivamente proteger y conservar nuestros bosques.  


Contaminación


La contaminación del aire, el agua y el suelo es otro problema crítico. 


La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022) ha señalado que la exposición a contaminantes atmosféricos es responsable de un aumento en las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. En las áreas urbanas de Argentina, la calidad del aire se ha deteriorado debido a las emisiones industriales y de vehículos, afectando la salud de la población. 


Por otro lado, Argentina es la 27ª reserva de agua del mundo, y según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), a nivel nacional, la principal fuente de contaminación en los cuerpos de agua superficiales es la descarga de efluentes de aguas residuales domésticas e industriales sin un tratamiento adecuado. Esto impacta negativamente en la calidad de los cuerpos de aguas superficiales y subterráneos, comprometiendo la calidad del agua potable y afectando a los ecosistemas acuáticos. 



Políticas y acciones


Argentina ha dado pasos importantes en la lucha contra estas problemáticas socioambientales. La Ley de Bosques, la Ley de Glaciares y la Ley de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático son ejemplos de marcos legales que buscan proteger nuestros recursos naturales. Además, el país ha ratificado en el pasado el Acuerdo de París, comprometiéndose a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.


Otros programas como El Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático y la Estrategia Nacional de Biodiversidad han sido clave para abordar estos desafíos. 


Sin embargo, el contexto político actual supone nuevos desafíos para la implementación de políticas ambientales efectivas. Entre ellos encontramos el proyecto de “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, que ya tiene media sanción por parte de la Cámara de Diputados, que propone:


  • El desfinanciamiento y reorganización de organismos ambientales como la Administración de Parques Nacionales y el Instituto Nacional del Agua, a través del otorgamiento de facultades al Poder Ejecutivo en su artículo 3°.

  • La priorización de la atracción de inversiones a través de la incorporación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que favorece a las industrias extractivas con beneficios aduaneros, tributarios y cambiarios. 

  • La disminución del presupuesto destinado al manejo del fuego, lo que limita la capacidad de respuesta ante emergencias. 

  • La disolución de los fondos fiduciarios a través del artículo 5°, destinados a la protección ambiental, como el Fondo Fiduciario para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos.


Tenemos un país rico en diversidad y recursos naturales. Como se mencionó, la triple crisis global, afecta a Argentina de múltiples maneras. Proteger, conservar, y como dice el lema de este año, restaurar nuestros ecosistemas es una cuestión clave para pensar en un futuro sostenible. Es por ello que es necesario seguir cuestionando este tipo de proyectos políticos y exigiendo la integración de la dimensión ambiental a las políticas públicas. 


El Día del Ambiente nos invita a reflexionar sobre la relación entre el desarrollo económico y social, la política y la conservación del ambiente. La participación activa de la sociedad civil, el compromiso y la colaboración entre gobiernos, empresas, ONGs y comunidades y la implementación efectiva de regulaciones ambientales son todos asuntos fundamentales para avanzar hacia un futuro mejor.


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