Ante la crisis, una nueva racionalidad ambiental según Enrique Leff


*Por Sofía Speciali


Frente a la racionalidad moderna, la cual nos ha llevado a la crisis civilizatoria actual que estamos viviendo, el Dr. Enrique Leff, reconocido sociólogo y filósofo a nivel internacional, plantea la construcción de una nueva racionalidad social: la racionalidad ambiental.


Pero, ¿qué entendemos por racionalidad social? La racionalidad social es aquella que guía toda acción social. Se define a través de las formas de pensar y ver el mundo y de las reglas sociales que se establecen dentro de las distintas esferas de la sociedad (económica, política, ideológica), y que se expresan en sus imaginarios sociales, instituciones, normas morales, modos de producción y patrones de consumo. De esta forma, la racionalidad social es aquella que estructura y le da sentido a la organización social, legitimando ciertas acciones y orientando prácticas sociales hacia determinados fines.


A lo largo de la historia y dentro de los distintos grupos humanos, han surgido diversas racionalidades, las cuales han guiado a las sociedades a través de distintos valores y principios. Desde los inicios de la edad moderna se fue construyendo la racionalidad que impera aún en nuestro días, bajo el ideario de progreso y crecimiento infinito que tiene como ejes centrales al capitalismo y a las innovaciones científicas y tecnológicas. Dentro de esta racionalidad, se observa y estudia a la naturaleza únicamente bajo una visión utilitarista, considerándola disponible para satisfacer las necesidades humanas y mejorar las condiciones materialistas y espirituales de la humanidad. Pero a su vez, de esta forma, se la externaliza del campo de estudio de las ciencias sociales, ignorando así los condicionamientos, determinaciones y efectos que los procesos naturales tienen sobre los procesos sociales. Cómo explica el Dr. Leff en uno de sus trabajos “las ciencias sociales han ignorado las condiciones de sustentabilidad ecológica sobre las cuales se organizan las culturas humanas.” Los paradigmas de esta racionalidad desconocen las condiciones ecológicas que soportan las actividades económicas que la sustentan.


A grandes rasgos, esto último es lo que explica por qué la racionalidad tecno-económica dominante ha llevado a la crisis socioambiental y por qué es tan necesario construir una nueva racionalidad para salir de ella. Así surge la racionalidad ambiental como una alternativa que invita a reconsiderar las concepciones del mundo: los modos que tenemos de pensar, conocer e imaginar al mundo, nuestros estilos de vida, modos de producción y consumo, valores y acciones, que en última instancia determinan la forma en que habitamos el planeta.


La racionalidad ambiental se propone deconstruir la racionalidad moderna para reconfigurar así las bases de nuestra sociedad. Plantea la necesidad de que se de una transformación desde el conocimiento, desde nuestra forma de comprender y transitar la vida, para así guiar a la sociedad hacia la construcción de un futuro sustentable, en el cual las actividades productivas se den dentro de las condiciones de la vida y no en contra de ellas.


Para ello - en línea con la ecología política, la economía ecológica y otras disciplinas que proponen alternativas al modelo de desarrollo actual - se establecen dos principios fundamentales:


  • Diálogo con otros saberes. La racionalidad moderna es la dominante en nuestra sociedad occidentalizada, pero no la única existente. Las comunidades tradicionales presentan una diversidad de racionalidades culturales, las cuales reflejan distintas cosmovisiones y formas de relacionarse con su entorno. Muchas de ellas han vivido por años en una relación muy estrecha con el ambiente que habitan, construyendo distintos saberes, valores y prácticas en torno al mismo.

En este sentido, desde la racionalidad ambiental se plantea la conjugación de estos distintos saberes y formas de comprender al mundo para reconstruir nuestra mirada y comprensión de la vida y así buscar estilos de vida más sustentables.


  • Fomento de la diversidad. La diversidad juega un rol clave en todo sistema socioecológico. Una mayor diversidad, tanto biológica como cultural, implica una mayor capacidad adaptativa frente a posibles disturbios. Esto cobra una gran importancia hoy en día cuando nos enfrentamos a la crisis climática. Sin embargo, actualmente existe una gran disminución y pérdida de la diversidad (biológica y cultural) que pone en riesgo la vida en el planeta. La tendencia actual en el mundo globalizado es la de la homogeneización, tanto de las culturas como del ambiente. Esto lleva consigo una pérdida invaluable de paisajes, información genética, culturas y saberes.

Por ende, la racionalidad ambiental propone aprender a vivir con esta gran diversidad y promoverla. Frenar esta tendencia reduccionista frente a otras formas de vida, culturas y racionalidades, aceptarlas, convivir y aprender de ellas.


De esta forma, esta nueva racionalidad ambiental nos invita a reflexionar sobre nuestras cosmovisiones, sobre los cimientos que sustentan nuestras acciones y prácticas, para así romper con aquellas insustentables y proyectar el cambio civilizatorio necesario frente a esta gran crisis socioambiental.


Por último, y para continuar el proceso de reflexión les compartimos la invitación al segundo encuentro del Ciclo de Conversaciones Club de Roma, donde dialogaremos con el Dr. Enrique Leff acerca de la posibilidad de construir una alternativa a la racionalidad económica e instrumental imperante, profundizando sus ideas y conceptos elaborados en torno a la racionalidad ambiental y el diálogo de saberes, como caminos posibles para iniciar un proceso de renovación del mundo y de deconstrucción de los fundamentos de la civilización occidental y los intentos totalizadores de la globalización económica.


*Sofía Speciali es Lic. en Cs. Ambientales y colaboradora de la Fundación Club de Roma.

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