Bajo el lema "Aguas subterráneas: haciendo visible lo invisible", se celebra el día mundial del agua


El 22 de marzo se celebra cada año el Día Mundial del Agua para generar consciencia sobre la importancia y el cuidado de este recurso esencial. Este año el lema es "Aguas subterráneas, haciendo visible lo invisible" para recordarnos que el agua bajo nuestros pies es un recurso esencial que sustenta el desarrollo social, económico y ambiental de las comunidades.


El agua es uno de los principales motores del planeta. En la naturaleza, está en constante movimiento, siguiendo el ciclo hidrológico: se evapora desde los océanos y la superficie terrestre hacia la atmósfera, cae en forma de lluvia y, de forma superficial o subterránea, vuelve al mar. A través de su recorrido, moldea el territorio y transporta energía y recursos, lo que la convierte en un factor determinante del funcionamiento ecosistémico. Allí donde abunda, abunda la vida. Y allí donde escasea, las condiciones se vuelven más hostiles.


A su vez, es el principal componente de nuestro cuerpo, representando el 60% del peso corporal de una persona adulta. Y nos es imprescindible. Las condiciones de desarrollo humano también se vuelven adversas sin el acceso a una fuente de agua: podemos sobrevivir semanas sin alimentos (si contamos con las reservas adecuadas), pero no más de dos días sin beber agua, a riesgo de dañar seriamente nuestra salud. El agua es la base para todo desarrollo social saludable y sostenible, y sin ella es imposible asegurar una buena calidad de vida.


Inspirada en ritos andinos, reza una canción: “Agua de luz, agua de estrellas, pachamama vienes del cielo. Limpia, limpia, limpia corazón, agua brillante, sana, sana, sana, corazón, agua bendita…”. Para la mayoría de las culturas prehispánicas, como para casi todas las culturas del mundo, el agua era sagrada, objeto de veneración, ceremonias y rituales especiales. Estas civilizaciones tenían bien presente que es un elemento fundamental para la vida, y que esta sólo puede desarrollarse allí donde se encuentra.


Es por ello que el acceso a agua potable segura es un derecho humano. Esta debe ser suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible. Sin embargo, según un informe de UNICEF publicado en 2019, 1 de cada 3 personas en el mundo no gozan del mismo. Lamentablemente, esta situación se ve agravada por la mala gestión que hacemos de este recurso vital y por la crisis climática, lo que conlleva a una mayor escasez. Distintas actividades humanas alteran el ciclo hidrológico y causan la sobreexplotación y contaminación del recurso hídrico, lo que termina afectando su calidad y distribución. La deforestación, la construcción de embalses, el vertido de aguas residuales sin tratar, como así también el derroche de agua en los usos agrícola y doméstico, entre otros, son ejemplos de algunas de ellas. Por consiguiente, para poder garantizar este derecho es indispensable ocuparse de ambas cuestiones: asegurar el acceso a fuentes de agua segura y trabajar en una gestión sostenible del recurso.


En Argentina, alrededor del 20% de las viviendas no tienen red de agua potable en su casa. Además, un 15% de estos hogares tienen necesidades básicas insatisfechas. Gran parte de las familias se encuentran en barrios populares o en zonas rurales aisladas. En estas últimas, muchas veces la gente tiene que caminar distancias inimaginables para poder buscar agua de la fuente más cercana.


Bajo este contexto, desde el Club de Roma ya realizamos 14 obras de acceso a agua en comunidades de las provincias de Salta, Chaco, Santiago del Estero y Misiones, las cuales presentan el mayor porcentaje de las áreas rurales en donde este derecho se ve vulnerado. En ellas instalamos molinos para bombear agua superficial, cisternas para captar agua de lluvia, sistemas de filtrado de agua y bombas de émbolo. El involucramiento de las comunidades es sumamente importante, por lo que también buscamos su participación y capacitación sobre el uso de las tecnologías instaladas.


Este año realizaremos obras en 2 escuelas rurales de las comunidades Vaca Human y Chilca, ubicadas en el departamento de Salavina, Santiago del Estero y en la escuela 3160 del departamento de Rivadavia, Salta.


Para conocer más sobre nuestro programa Agua para el Desarrollo, entrá aquí.



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