Como lo hace la Naturaleza

El incremento en la generación de residuos y la necesidad de una gestión adecuada, requiere conocer más acerca de cómo la Naturaleza gestiona los residuos orgánicos para imitarla y trabajar con ella.

Por Sofía Ibarra*


Un estudio realizado por CIPPEC indica que la generación de RSU promedio por habitante es de 1,05 kg/per cápita/día. Este valor resume una media entre valores dispares de generación entre distintas provincias, dado que la generación de residuos está vinculado a los hábitos de consumo, niveles socioeconómicos de la población, entre otras variables. Este número es una unidad de medida sobre lo que generamos todos los días que es depositado en un sitio de disposición final, sobre todo cuando pensamos en la fracción orgánica.

La gestión inadecuada de esta fracción y el aumento de la generación da una señal de alarma, ya que deriva en problema ambiental que resulta en múltiples impactos directos como: la contaminación de cuerpos de agua, de suelo, condiciones de vida inaceptables para las personas que viven en zonas circundantes a basurales, proliferación de vectores de enfermedades y la emisión de gases de efecto invernadero (GEIs) que contribuyen al calentamiento global. En este panorama se encuentra el compostaje como una medida que está siendo tomada para la gestión de los residuos orgánicos que compone aproximadamente el 50% de los residuos generados.


El compostaje se basa en una imitación a escala hogar o municipio de lo que ocurre continuamente en la Naturaleza, y aprender cómo ésta funciona nos da una pista para ir a la par y trabajar en conjunto, beneficiarla, expandir sus patrones y no realizar acciones en su contra. Esta herramienta, junto a otras como el reciclaje de ciertos residuos, permiten transformar el problema en una solución, es decir mediante la puesta en marcha de procesos de compostaje convertir los residuos en un recurso valioso y beneficioso para el suelo.


La transformación de los residuos en materia orgánica que ocurre en el interior de una compostera, es un proceso similar al que ocurre cada otoño cuando caen las hojas senescentes sobre el suelo o cuando un tronco queda sobre el suelo y lentamente vemos su desintegración. Los múltiples microorganismos que viven en el suelo (bacterias, hongos, artrópodos y nemátodos) trabajan en red descomponiendo las moléculas complejas, que componen los residuos, a lo que finalmente obtenemos y llamamos compost. Estos microorganismos aún están poco estudiados en su conjunto, y son difícilmente considerados por la particularidad de ser invisibles a nuestros ojos, pero lo que sí se conoce es que cumplen funciones fundamentales que permiten tener suelos sanos, que se traducen en alimentos y cuerpos sanos.


Para finalizar podríamos inferir que si nuestros residuos siguen el proceso de transformación en condiciones adecuadas, tendríamos materia orgánica rica en nutrientes pero también en microorganismos que devolveríamos al suelo. Lo que se traduce en una mejora del bien común suelo y el fortalecimiento de prácticas más resilientes.


Entonces, nos queda preguntarnos, ¿adoptamos prácticas que nos permitan estar en sintonía con los ciclos de la Naturaleza? ¿o seguimos contribuyendo a modos que degradan el ecosistema?


*Lic. en Cs. Ambientales, integrante de la Fundación Club de Roma y docente de los cursos de Suelos, Compostaje y Huerta de CeSus.

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